El último libro que he leído es La luz del norte. A pesar de que no suelo llevarme muy bien con el estilo oriental la persona que me lo ha regalado descubrió que había disfrutado leyendo Seis Cuatro del mismo autor (podéis leer la reseña de Seis Cuatro aquí) y debo decir que La luz del norte también me ha gustado mucho.
SINOPSIS de La luz del norte
Tras el éxito de público y crítica de Seis Cuatro, Hideo Yokoyama, a quien David Peace ha calificado como "el maestro japonés del misterio", vuelve a cautivarnos con La luz del norte, una novela de enigma bellamente escrita, colmada de suspense y construida como un rompecabezas.
Minoru Aose es un arquitecto de mediana edad cuya carrera y familia se desmoronaron con el estallido de la burbuja económica de Japón y que ha acabado refugiándose en la mediocridad. Sin embargo, su vida da un vuelco cuando recibe un encargo muy curioso: diseñar una casa a su antojo en el espléndido terreno que sus clientes, los Yoshino, poseen en las montañas. El resultado final despierta entusiasmo y reconocimiento, y acaba situando a Aose a la vanguardia de su especialidad. Pero un día descubre que la casa está vacía, y que es posible que nadie la haya habitado nunca. Encuentra el modo de entrar y descubre huellas, un teléfono conectado y una silla muy peculiar, al parecer diseñada por el prestigioso arquitecto modernista Bruno Taut, colocada delante de una ventana por donde entra la luz del norte, pero no hay ni rastro de personas. ¿Qué ha ocurrido con los Yoshino? El interrogante se transforma en búsqueda y luego en una obsesión que llevará a Aose a hurgar en el pasado de sus clientes desaparecidos, así como en el origen de aquella silla y el destino de Taut.
Tramada con la misma sutiliza que Seis Cuatro, pero aún más atmosférica y escurridiza, La luz del norte muestra otra dimensión de la escritura de Hideo Yokoyama, y nos presenta un relato hipnótico, bajo una luz incierta y misteriosa, la intrigante desaparición de una familia al tiempo que se reconcilia con los fantasmas de su pasado.
AUTOR de La luz del norte
Imagen sacada de: https://www.laopiniondemalaga.es/
Hideo Yokoyama es un autor japonés nacido el 17 de enero de 1957 en Tokio. Antes de dedicarse a la escritura trabajó durante doce años como reportero de investigación en un periódico regional de su ciudad natal, en el norte de la capital.
Yokoyama debutó en el panorama literario en 1998 con una colección de historias policiacas que le valieron el Premio Matsumoto Seicho, además de la nominación al Premio Naoki. A partir de ese momento, las obras de Yokoyama fueron aclamadas tanto por el público como por la crítica, convirtiéndole en uno de los autores superventas de Japón.
En 2003 fue hospitalizado a causa de un infarto que le sobrevino después de trabajar setenta y dos horas sin descanso. Escritor prolífico, alcanzó una enorme proyección internacional con Seis Cuatro (Salamandra, 2021), su sexta novela, un fenómeno editorial que ha cosechado una impresionante repercusión de público y crítica, ha sido reconocida con numerosos premios y llevada con éxito a la gran pantalla. Entre su amplia obra narrativa, traducida a varios idiomas, destaca también La luz del norte, que ha vendido cerca de trescientos mil ejemplares en Japón.
OPINIÓN de La luz del norte
Hay novelas que no necesitan alzar la voz para cautivarte, ni grandes giros ni ritmos frenéticos para engancharte. Novelas que fluyen con naturalidad, sin esfuerzo, que transmiten calma, y que sin darte cuenta te atrapan hasta el punto de no querer soltar el libro. La luz del norte es una de ellas.
Si en Seis Cuatro Hideo Yokoyama nos sumergía en una trama densa y muy marcada por la investigación policial, La luz del norte juega en otra liga. Es una historia distinta, sí, pero mantiene ese sello tan reconocible del autor: pocos personajes, aunque muy bien perfilados, y una estructura que se cocina a fuego lento.
Aquí el arranque es pausado, con descripciones abundantes que no están ahí por casualidad. Sirven para situarnos en la ciudad, entender mejor las costumbres del país, asomarnos a la vida cotidiana en Japón y, sobre todo, conocer a los personajes más allá de lo superficial. Yokoyama se toma su tiempo, y tú, como lector, se lo compras.
Imagen sacada de: https://beaviajera.com/como-son-los-japoneses/
Pero que nadie se engañe: ese ritmo tranquilo es solo el preludio. En el último tercio, la novela pisa el acelerador y ya no hay vuelta atrás. Las páginas vuelan, la intriga se intensifica y te descubres siguiendo al protagonista casi sin respirar, sin querer dejar de leer hasta llegar al final del misterio.
Desde las primeras líneas, Hideo Yokoyama nos propone una historia donde lo importante no es solo lo que ocurre en la novela. Aquí hay personajes bien construidos y con peso en la historia, pero hay uno que, en mi opinión, destaca por encima del resto y al que conviene prestar especial atención: la arquitectura japonesa. Su historia y su evolución a lo largo del tiempo están muy presentes en toda la obra, hasta el punto de convertirse en un elemento clave. No es solo un telón de fondo, sino algo que acompaña constantemente al relato y que influye en cómo se desarrolla la historia.
A través de una prosa pausada, el autor nos acerca a la arquitectura japonesa y a la importancia que tiene la luz. Esa luz que no solo ilumina espacios, sino también emociones, decisiones y silencios. Hay algo profundamente delicado en la forma en que Yokoyama describe los edificios, los materiales, los huecos y las sombras… como si cada detalle escondiera una historia.
Conocemos poco a poco a Minoru Aose, un arquitecto al que le encargan diseñar una casa en un terreno complicado, elevado y limitado. Pero, como ocurre en este tipo de relatos, el verdadero viaje no está en el encargo, sino en lo que se va revelando en torno a él. Su vida, sus relaciones (personales, laborales y familiares), sus dudas. Todo emerge lentamente, sin prisa, dejando que el lector complete los espacios entre líneas.
El ritmo puede parecer lento al inicio, pero también es coherente con lo que la novela propone: detenerse, observar, comprender. Yokoyama construye la historia igual que Aose construiría una casa: con precisión, con calma, capa a capa, cuidando cada elemento, sin dejar nada al azar.
Imagen sacada de: https://www.nebrija.com/carreras-universitarias/grado-arquitectura/
Todo está tan bien descrito que acabas dándote cuenta de que lo simple, lo cotidiano, lo aparentemente insignificante, a veces tiene más importancia de la que creemos. Esas cosas pequeñas que muchas veces dejamos pasar, pero que al final son las que realmente importan.
Y entonces, casi sin darte cuenta, llegas al tramo final. Y lo que hasta ahora avanzaba con calma, comienza a acelerarse. Las páginas pasan más deprisa, los ojos vuelan sobre las líneas, y esa serenidad inicial se transforma en una necesidad urgente de comprender, de llegar al desenlace, de encajar las piezas del enigma.
La luz del norte es una novela que no busca impresionar, sino permanecer. De esas que se leen despacio y perduran largo tiempo en tu memoria.
Hoy os hablo de Seis Cuatro, el libro que ha revolucionado Japón y, con el que el autor, Hideo Yokoyama, ha conseguido más de un millón de ventas en la primera semana de lanzamiento.
SINOPSIS:
La pesadilla que ningún padre podría soportar. El caso que ningún inspector podría resolver. El giro que ningún lector podría prever.
En enero de 1989, una niña de siete años fue raptada al norte de Tokio. Los padres nunca llegaron a saber la identidad del secuestrador. Tampoco volvieron a ver a su hija. Nombre en clave del caso: Seis Cuatro.
Más de una decada despues, el jefe de prensa de la policía se ve obligado a volver sobre el suceso, cuyo estigma no se ha diluido en el tiempo: el fracaso de la investigación sigue siendo motivo de escándalo. Pero el veterano Mikami no aspira ya a resolver el crimen, solo pretende tender una mano a la familia de la víctima y contribuir de algún modo a limpiar la reputación del cuerpo. Sin embargo, tras detectar una irregularidad en el expediente, Mikami acabará desvelando el móvil de un delito que encierra secretos inimaginables.
SU AUTOR:
Imagen sacada de: https://www.laopiniondemalaga.es/
Hideo Yokoyama es un autor japonés nacido el 17 de enero de 1957 en Tokio. Antes de dedicarse a la escritura trabajó durante doce años como reportero de investigación en un periódico regional de su ciudad natal, en el norte de la capital.
Yokoyama debutó en el panorama literario en 1998 con una colección de historias policiacas que le valieron el Premio Matsumoto Seicho, además de la nominación al Premio Naoki. A partir de ese momento, las obras de Yokoyama fueron aclamadas tanto por el público como por la crítica, convirtiéndole en uno de los autores superventas de Japón.
En 2003 fue hospitalizado a causa de un infarto que le sobrevino después de trabajar setenta y dos horas sin descanso. Escritor prolífico y de enorme proyección internacional, sus libros han permanecido inéditos hasta ahora en español.
En Japón, Seis Cuatro , su sexta obra, vendió más de un millón de ejemplares en una semana, obtuvo el premio a la mejor novela negra del año y se llevó a la gran pantalla. Un éxito de público y crítica que también ha cosechado en países como Inglaterra (donde fue seleccionada para el premio CWA International Dagger en 2016), Estados Unidos (donde fue elegida en 2017 por The New York Times como uno de los cien mejores libros del año), Alemania (donde obtuvo el Deutscher Krimipreis internacional en 2019), Francia e Italia.
OPINIÓN de Seis Cuatro:
La novela Seis cuatro de Hideo Yokoyama es una historia que se cocina a fuego lento. Está ambientada en la Prefectura D, una región imaginaria lejos de las grandes ciudades y rodeada de un entorno montañoso. En ella conoceremos al que será nuestro protagonista, el comisario Yoshinobu Mikami, que trabaja actualmente como jefe de prensa de la jefatura de policía.
Mikami y su mujer Minako están profundamente preocupados por su hija Ayumi. Ésta se ha marchado de casa tras una discusión y lleva casi tres meses sin dar señales de vida. Esta situación se ve magnificada por un crimen sin resolver acontecido catorce años antes del comienzo de la novela. En 1989, el año 64 de la era Showa, una niña de siete años llamada Shoko es secuestrada y, a pesar de que el padre y la madre pagaron el rescate, la niña apareció muerta. Este caso sigue sin resolverse y queda tan solo un año para el crimen prescriba. Por eso, Mikami y Minako no pueden evitar hacer comparaciones y encontrar similitudes cada vez que les llaman para identificar si un cadáver encontrado es el de su hija Ayumi.
Rezar por que no fuera su hija... Era consciente de que eso equivalía a desear que fuera la de otros.
Con Seis Cuatro tendremos la oportunidad de conocer un poco mejor a la sociedad nipona, a lo largo de las 656 páginas y los 81 capítulos que componen la novela. Entenderemos algunas de sus costumbres, la actitud que toman ante la vida y la forma de enfrentarse a los problemas que se encuentran, su manera de pensar, sus reacciones ante la vida cotidiana. Veremos también que la cortesía está por encima de otras cosas y seremos testigos de cómo las normas se acatan rigurosamente.
El contexto de la novela, aunque no hace un profundo hincapié en los siguientes detalles, sí nos permite hacernos una idea de cómo se protege a las mujeres niponas, cómo éstas son las que dejan el mundo laboral para dedicarse a la familia; seremos conscientes de la cantidad de habitantes que tiene Japón así como de las pocas viviendas que existen, veremos cómo familias completas con hijos deben vivir en casa de sus padres sin apenas espacio. También se toca el tema de la privacidad de los datos personales como, por ejemplo, el número de teléfono que aparece en un listín telefónico.
Como os decía, la editorial Salamandra ha publicado un libro de ritmo lento. Es una novela en la que al principio hay muchas descripciones, recuerdos y explicaciones, algunas veces, repetitivas. Vamos entrando en la historia a través de la mente de Mikami: qué piensa, qué recuerda, qué ve y, en ocasiones, puede darnos la sensación de que se repite mucho porque recuerda con detalle algo que ya nos han explicado anteriormente. Pero es la forma en la que Hideo Yokoyama nos hace partícipes de lo que pasa por la cabeza de Mikami en todo momento. Su objetivo no es otro que ponernos en situación de cómo funciona la policía nipona y ver cómo están estructuradas las organizaciones, las comisarías y la jefaturas, entre otras cosas.
Todas las organizaciones eran iguales, incluida la policía: se llegaba a la cima controlando primero el dinero y después a las personas;
Mikami, nuestro protagonista, ha trabajado anteriormente como investigador criminal pero ahora es jefe de prensa del departamento de Relaciones con los Medios; es decir tendrá que tratar con la prensa. Sus funciones serán poner en una balanza la información que se le puede suministrar a los medios y la que debe ocultar por el momento sin que estos se le echen encima, tratar con los representantes de los principales periódicos e ir dando datos sobre lo que debe o no publicarse. Deberá negociar y dialogar con ellos hasta qué punto el derecho a la información de los ciudadanos choca con la privacidad de las víctimas de un delito. Y, lo más difícil será, lidiar con ellos entre lo que quieren y lo que se les puede dar. Por eso, el suyo es un departamento mal visto y en el que nadie casi nadie quiere estar ni trabajar.
Con esto, Hideo Yokoyama ha conseguido de Yoshinobu Mikami un personaje con una gran carga mental originada por sus problemas personales, la desaparición de su hija, la poca relación con su mujer y los problemas a los que se debe enfrentar a diario en su trabajo.
Las palabras eran armas, agudos instrumentos en el arsenal de la guerra psicológica capaces de trinchar un corazón humano.
Como en todas las empresas, y la policía no deja de ser una de ellas, parece haber una guerra entre departamentos. No fluye la información adecuadamente en ambos sentidos, intentan competir unos contra otros en lugar de aunar fuerzas y luchar juntos contra el crimen. No se sabe quién la ha iniciado ni cuál es el propósito de la misma aunque nuestro protagonista intentará averiguarlo para ponerle solución. En esta novela nos encontraremos con trabajadores pelotas, jefes que no sirven para nada y que están puestos a dedo, ambos buscando solo su porvenir, así como gente que por celos intenta boicotear el trabajo de los demás sin importarles en absoluto desacreditar a policías implicados en la investigación y cuyo propósito es hacer las cosas bien.
Es aquí, durante estas investigaciones, donde Mikami descubrirá un dato muy relevante que podría levantar ampollas en la policía por un error cometido durante la investigación del secuestro de Shoko Amamiya, la niña del 64.
Ahora no necesitaba fuerza, sino palabras. Algo auténtico capaz de llegar al corazón de un hombre.
En definitiva, 64 es una novela policíaca japonesa de ritmo pausado pero con una cuidada tensión narrativa. El autor, Hideo Yokoyama, ha conseguido una obra en la que todos los detalles que nos cuenta están relacionados de alguna manera por pequeño que sea y todo queda bien atado al finalizar la lectura del libro. El último tercio de la novela te mantiene en vilo ya que el autor consigue generar un suspense que mantendrá hasta prácticamente el final de la novela. A mí, personalmente, me ha sorprendido ya que no he detectado quién está detrás ni qué motivaciones podría tener para hacer lo que ha hecho.
No hay nada más estúpido que desaprovechar el presente por un futuro incierto.
Me gusta lo bueno de la vida: leer, dormir, soñar, escuchar música, reír,...
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