viernes, 7 de mayo de 2021

Un granito de mostaza (Laila Ibrahim)

Buenos días blogueros,

Hace ya unos años reseñé una novela publicada por Amazon Crossing que me enamoró: La flor del azafrán amarillo. Hoy os hablo de su continuación, Un granito de mostaza, de la autora Laila Ibrahim.



SINOPSIS:


La continuación de la exitosa novela La flor del azafrán amarillo.

Tras haberse criado en un hogar privilegiado de Virginia, Lisbeth abandona a su familia, contraria al abolicionismo. Dieciocho años después y finalizada la Guerra de Secesión, la joven vuelve con los suyos para visitar a su padre enfermo. Allí se encontrará con su antigua y queridísima aya negra, Mattie, y su hija Jordan, nacida en esclavitud. Ellas también huyeron y han regresado al sur para salvar a la única pariente que les queda allí, oprimida y consagrada a un trabajo extenuante.

Para Lisbeth es momento de reconciliación; para Jordan y Mattie, de liberación. Pronto se toparán con una cruel realidad, en la que perviven el racismo y la injusticia, auspiciados por el resentimiento de los terratenientes blancos. Las tres mujeres se verán obligadas a reunir el valor suficiente para liberar a sus familias —y a ellas mismas— del pasado. Así descubrirán que se hallan unidas por un vínculo más poderoso que la amistad.


SU AUTORA:


Laila Ibrahim - Un granito de mostaza
Laila Ibrahim

Laila Ibrahim creció en Whittier, California, en el extremo oriental del Condado de Los Ángeles, y se trasladó a Oakland, California para estudiar Psicología y Desarrollo Infantil. Después de obtener una Máster en Desarrollo Humano, se dio cuenta de que quería trabajar directamente con los niños, y abrió su propio escuela para niños de preescolar a la que llamó Woolsey Children's School. Su educación y experiencia como educadora y madre le ha sido de gran ayuda para su novela - especialmente su estudio de la teoría del apego y del multiculturalismo.

Se identifica como una mujer radical moderada. Trabajó como Directora de los Ministerios de Niños y Familias en la Primera Iglesia Unitaria de Oakland durante cinco años. Vive en una pequeña comunidad en Berkeley con su esposa, Rinda y está orgullosa de sus dos hijas y sus dos perros.

Laila se decidió a autopublicar La flor del azafrán amarillo en 2011 después de que los agentes literarios le dijeran repetidamente que nadie querría leer una historia sobre el amor entre una esclava negra y su privilegiada niña blanca. Con los años, los lectores han demostrado que se equivocaban. Hoy es lectura recomendada en los Estados Unidos para acercarse al tema de la esclavitud desde una perspectiva más humana. Laila Ibrahim se convirtió en escritora a tiempo completo en 2015.

Living Right se establece en 2004, pero con un tema similar: amar a través de la diferencia. Va más allá del título para revelar las apuestas de vida y muerte cuando una madre devota lucha por reconciliar sus creencias cristianas evangélicas con la orientación sexual de su hijo.

Un granito de mostaza es la continuación natural de las vidas de las familias Freedman y Johnson , el resultado del interés de la autora por lo que debió de ocurrir a sus protagonistas tras la guerra civil. 

Paper Wife cuenta la historia de Mei Ling, una joven obligada por la agitación social a casarse con un extraño e inmigrar desde el sur de China a través de Angel Island hasta San Francisco en 1923.

Golden Poppies continúa la historia de las familias Freedman y Johnson en la década de 1890.

Le encanta llamar o Skyping en clubes de libros y hablar en público. Puedes contactar con ella a través de su correo electrónico: ldibrahim@gmail.com o visitar su blog http://www.lailaibrahim.com/blog.


OPINIÓN:


Hace unos años leí La flor del azafrán amarillo, una novela que me llegó al corazón, que me emocionó y que estuve recordando durante mucho tiempo tanto por la historia narrada como por los personajes. Al año siguiente supe que Laila Ibrahim había escrito la continuación y se había publicado en España con el nombre de Un granito de mostaza pero quise dejar pasar el tiempo para seguir saboreando la sensación tan maravillosa que tenía de La flor del azafrán amarillo. Ha sido ahora cuando me he decidido a continuar con la historia de estos entrañables personajes. Si quieres leer la reseña que escribí de la primera novela pincha en La flor del azafrán amarillo.

Un granito de mostaza fue publicada originalmente en 2017 y en España en 2018. Consta de prólogo, 23 capítulos y epílogo y la traducción viene de la mano de David León.

Las protagonistas principales de La flor del azafrán amarillo son las mismas que las de Un granito de mostaza; es decir, Mattie y Lisbeth. Lisbeth (Elizabeth) es la hija de los dueños de la plantación en Fair Oaks y Mattie fue su aya desde el momento en que nació, es decir era la señora que se encargaba de darle de comer, cuidarla, acostarla, de jugar con ella y entretenerla, así como estar pendiente de ella y de sus necesidades durante todo el día. Eso les hacía compartir mucho tiempo juntas y Elizabeth se sentía más unida a Mattie que a su propia madre. Como podéis imaginar la relación entre ambas era buena y muy estrecha a pesar de las dificultades que iban encontrando en el camino.

Lisbeth había estado siempre agradecida al amor y el consejo que le había prodigado Mattie, por haber hecho de ella la mujer en que se había convertido.


* SPOILER* si no has leído La flor del azafrán amarillo

La historia de Un granito de mostaza da comienzo en Richmond, Virgina en 1968, diez años después de la huida de Lisbeth de Fair Oaks tras abandonar a su familia, dar calabazas a su futuro marido y haberse casado en secreto con Matthew.

* FIN SPOILER*


Nuestras protagonistas viven en Ohio. La familia Johnson está formada por Lisbeth, su marido Matthew y sus hijos Sammy y la pequeña Sadie; Mattie vive con su marido Emmanuel Freedman y sus hijos Samuel y Jordan. La vida en Ohio es completamente diferente a lo que estaban acostumbrados. Es la vida que ellos han estado buscando durante tanto tiempo, la vida por la que tanto han luchado y por la que no han dudado en dejar todo atrás. 

Cierto es que Lisbeth no disfruta de las comodidades que tenía en Fair Oaks (no tiene criada, no tiene aya) pero a ella no le importa. Aprovecha para pasar más tiempo con sus hijos, para conocerlos, hablar con ellos, ser sincera y no engañarles en las respuestas a las curiosidades que ellos le plantean. En definitiva, aprovecha para educarlos. 


Educar hijos


La vida de Mattie también ha dado un giro de 180 grados. Sus hijos han ido a la universidad. Samuel ha estudiado Derecho y su hermana Jordan ha estudiado Magisterio y ejerce como maestra en el colegio de Sadie Johnson, la hija de Lisbeth. Nada es raro en Ohio, todo parece normal, hay libertad e igualdad entre razas y nadie se extraña de que tras la guerra desatada, y ya finalizada, contra la esclavitud los niños blancos y los negros vayan juntos a la misma escuela o incluso más allá, que haya profesoras de color como, por ejemplo, Jordan Freedman. 

En Un granito de mostaza vemos que las cosas no van mal ni para la familia Johnson ni para la familia Freedman. Lisbeth inesperadamente recibe una carta de su madre informándole que su padre está moribundo y en la que le insta a viajar y pasar unos días en su casa para ayudar y ocuparse de él en sus últimos días. Aun con desconfianza acepta la invitación de pasar allí un tiempo junto a sus hijos con la intención de que les conozcan, puedan limar asperezas y conseguir su perdón.

Por otra parte, tras cinco años en la que los derechos de los esclavos libertados parecen haber sido igualados al de los blancos, la agencia creada para luchar por estos derechos va a desaparecer. Es entonces cuando Mattie decide que ya es hora de buscar y rescatar a su prima Sara de las plantaciones de Fair Oaks a pesar de los duros recuerdos que eso conlleva. En este viaje irá acompañada de sus hijos Samuel y Jordan. 

La vida de Jordan Freedman está contada en primera persona. Por eso, seremos testigos de su reticencia al saber que su madre quiere hacer un largo viaje para buscar a alguien que, a su entender, no desea salir del lugar en el que se encuentra. No logra comprender que deba pasar su vacaciones de verano fuera de su ciudad, visitando a una prima a la que ni siquiera conoce, convenciéndola de que abandone su hogar para mudarse a Ohio. Una prima que no ha querido viajar ni salir de Fair Oaks ahora que no hay esclavitud y todo el mundo vive en libertad, cuando cualquiera puede ir y venir a su antojo. ¿Por qué razón debe entonces desperdiciar su tiempo para rescatar a alguien que ni quiere ni necesita ser rescatado?

El destino querrá que, por casualidad, Lisbeth y Mattie se encuentren en la plantación, y no podrán evitar recordar los momentos buenos que pasaron allí así como evocar los malos. Sus hijos pronto descubrirán que no todo es tan bonito como lo pintan, que la esclavitud no ha desaparecido en todas partes y que la libertad es solo una palabra, un derecho reconocido que no significaba gran cosa si no se tienen los medios necesarios para ejercerlo. Hablamos de una casa, unas tierras, dinero, lo básico para poder sobrevivir. De otro modo seguirás anclado a tu pasado y a tu amo. Nada habrá cambiado para ti.

Un granito de mostaza es una historia de superación en la que Jordan que solo ha visto las historias de esclavitud en los libros consigue comprenderlo en unos pocos días en Richmond (Virginia) en el lugar en el que nació y en el que vivió su madre durante treinta años sufriendo calamidades, penurias y abusos.

—Jordan, Samuel y tú sabéis más de libros que la mayoría de la gente, pero eso no quiere decir que sepáis más de la vida que los demás. No lo olvides nunca.


Si hay algo que caracteriza a Laila Ibrahim es su sensibilidad y su ternura a la hora de narrarnos la historia, la dulzura con la que escribe y de la que te enamoras con las primeras líneas, así como la espectacular forma de caracterizar a sus personajes. Así Mattie es una persona que, como sabemos, ha sufrido mucho y a pesar de todo es capaz de mantener la compostura y la frialdad necesaria para soportar los envites del tiempo; Lisbeth es una mujer cariñosa  y generosa que intentará conseguir el amor de los suyos, Jordan es una mujer luchadora con unos ideales muy arraigados, Samuel es leal y noble y los hijos de Lisbeth, Sammy y Sadie, son curiosos, obedientes e inteligentes. 

Lo mejor de la novela es la sonrisa que te arranca el candor, la sencillez, la ingenuidad y la inocencia de Sammy y Sadie. La rapidez con la que, a pesar de su corta edad, comprenden que hay personas que se creen superiores a las demás, que aparentan ser buenas pero que en el fondo, su intención es hacer daño a los que no son de su especie, de su raza. Son capaces de comprender que la educación que han recibido y todo lo que les han enseñado en Ohio es lo correcto y que la esclavitud no está bien. Por ello tienen muy claro que lucharán por estos derechos en el futuro tratando de igual a igual a otras personas por muy diferente que sea el color de su piel.

Lucha contra racismo

Y, por supuesto, la autora Laila Ibrahim constatará y nos demostrará de nuevo en Un granito de mostaza que el amor que se tiene a la familia es real, verdadero y duradero aunque esta familia no forme parte de tus lazos de sangre. Porque la familia es quien bien te quiere, quien te aconseja, quien te enseña y quien te ayuda en el camino.

Un granito de mostaza es una novela de 311 páginas que hay que leer y disfrutar. A pesar de ser independiente yo recomiendo leer primero La flor del azafrán amarillo para conocer a fondo a las protagonistas e interiorizar todo lo que han sufrido y vivido hasta llegar aquí. Así se entenderán mucho mejor la aprensión de Mattie para volver a la plantación, el temor de Lisbeth de viajar a casa de sus padres y la diferencia generacional entre los que lucharon contra la esclavitud y los que se lo encontraron todo hecho.

Mientras que en la novela La flor del azafrán amarillo el tema implícito era la esclavitud y la liberación de todos ellos, en Un granito de mostaza el tema subyacente que se intenta solucionar son los derechos y las libertades de la mujer para así no estar unida a los deseos de un hombre, como por ejemplo a la hora de votar. Se busca, por tanto, el sufragio femenino.

Cielo, tú no tienes necesidad alguna de libertad —repuso en ademán condescendiente—. Aunque ahora eres joven para comprenderlo, tu marido se encargará de ti cuando seas mayor.

Si tuviera que comparar las dos novelas, ya sé que es complicado porque se leen en épocas distintas, en momentos diferentes y en circunstancias personales diversas, yo me quedaría con La flor del azafrán amarillo. Como digo, es una novela que me impactó mucho, que cuenta las penurias de la esclavitud, las vejaciones a las que se ven sometidos los esclavos, la privación de libertad y de educación, así como el menosprecio y el abuso al que son sometidos a diario.

Un granito de mostaza, en cambio, consigue devolver a nuestras protagonistas a su lugar de origen para confirmar que la decisión que tomaron diez años atrás fue la correcta y para que se den cuenta de que deben estar orgullosas de sí mismas, de su firmeza y determinación y de que nunca deberán arrepentirse de haber tomado el camino que eligieron.

Calificación:


Para más información:

      


1 comentario:

  1. Tengo pendiente de lectura La flor del azafrán amarillo. Cuando dices en el primer párrafo que dejaste pasar un tiempo antes de leer Un granito de mostaza, indica las muchas sensaciones que te provocó la historia. Tras leer tu reseña de Un granito de mostaza, está claro que disfrutas mucho con su narrativa y su forma de contar las historias. Muy buena reseña. Un abrazo.

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