lunes, 15 de mayo de 2017

La tesis de Nancy (Ramón J. Sender)

Buenos días blogueros,

En el club de lectura de mi ciudad escogimos para el mes de Mayo el libro titulado La tesis de Nancy de Ramón J. Sender que hoy reseño.




SINOPSIS:

La tesis de Nancy es una crítica mirada a la España de su tiempo que Ramón J. Sender hace a través de los ojos de una sorprendida estudiante norteamericana. Refleja a la vez la tradición y la modernidad de un país que se abría tímidamente al mundo desarrollado pero que guardaba todavía, en algunos momentos como un tesoro, pero en otras como un lastre, el profundo poso de siglos de costumbrismo difícil de asumir, interpretar y comprender, no sólo para el viajero entusiasta como Nancy, sino para muchos españoles a los que los avatares de su vida y de su nación habían llevado como a Sender a un exilio forzado o voluntario.

SU AUTOR:




Ramón J. Sender Garcés, novelista español, nacido en Chalamera de Cinca (Huesca) el 3 de febrero de 1901, se estrenó como periodista a través de la prensa lugareña. Su primera infancia transcurrió en Alcolea de Cinca, pero fue en Tauste donde inició sus estudios primarios para luego continuar estudiando en Reus y Zaragoza. En 1918 se trasladó a Madrid, donde colaboró en varios periódicos. A la vez, Sender se aproximó a los círculos intelectuales y políticos enemigos de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. En el Ateneo, en las numerosas tertulias de Madrid, conoció y fue conocido de todo el mundo. E incluso visitó la cárcel como conspirador contra el régimen.

Con Mister Witt en el cantón (1936) obtuvo el premio Nacional de Literatura. 

Al estallar la Guerra Civil se enroló en el ejército republicano. En escasos meses perdió a su mujer, Amparo Barayón, y a su hermano Manuel, antiguo alcalde de Huesca, ambos fusilados por los rebeldes. Logró recuperar y evacuar a sus dos hijos, Ramón y Andrea y se se exilió, primero en Francia, y luego en México, para radicarse a partir de 1948 en los Estados Unidos, donde ejerció de profesor de literatura española y continuó su carrera de escritor. 

Murió en San Diego (California) durante la noche del 15 al 16 de enero de 1982. Quedan sus libros, una obra extensa con inigualables chispazos intensos, que han convertido a Sender en un clásico de la literatura española del siglo XX


OPINIÓN:


La tesis de Nancy es un libro epistolar escrito por Ramón J. Sender cuya historia gira en torno a nuestra protagonista, Nancy, y los malentendidos y las situaciones tan absurdas que se crean a su alrededor y que consiguen darle al libro ese toque de humor tan especial.

"... el otro había tenido que pelear después con un sobrino del compadre y que ese sobrino le dio mulé.
-¿Cómo?
-Que lo despachó.
Yo le pedí que me lo explicara. Y ella dijo. 

«La cosa no pué ser más clara: er que le había dao el pinchaso a mi compadre mordió er polvo». Viendo que yo seguía sin entender, y con la expresión congelada, ella añadió: «que palmó, niña. ¿Está claro? La lió, la diñó, espichó (date cuenta de las variedades de raíces, querida); que estiró la pata, que hincó el pico». No entendía yo todavía, y ella, como el que da la explicación final, dijo: «En fin, hija, que lo dejó seco en el sitio». Yo apuntaba todas aquellas palabras, y cuando Elsa se hubo reído de mí me dijo que el sobrino de su compadre había matado al agresor para vengar a su tío. Así son estos andaluces."


Nancy es una joven estudiante americana de lenguas románicas que viene a España, concretamente reside en Alcalá de Guadaira (Sevilla), para realizar su tesis doctoral sobre las costumbres y la cultura españolas. Plasma sus experiencias en diez cartas que redacta y envía a su prima Betsy.

Nancy es una muchacha ingenua, trabajadora y curiosa que está poniendo todo su empeño en la inmersión de la cultura andaluza, así como en la realización de su tesis. Para ello intenta visitar el máximo número de ciudades andaluzas, conocer su historia y anota en su cuaderno todo lo que le resulta relevante. Ella quiere vivir la experiencia y conocerlo todo de primera mano y no a través de un libro. Este hecho provocará numerosos malentendidos que nos llevará, a veces, a verla como una persona un poco tontaina.

"«Choteo» es una palabra que no se usa mucho porque es como te dije la versión culta de la ironía. Después viene el «cabreo», que es la versión culta del enfado. Esos sufijos en «eo» me suenan a la Grecia clásica. La aristocracia del idioma."


Como personajes secundarios cabe destacar a dos muchachos completamente opuestos el uno del otro. Por un lado tenemos a Curro, un gitano alegre a cuyo alrededor todas las mujeres quieren estar y que se convertirá en novio de Nancy; por el contrario también es posesivo, celoso, agresivo y muy "macho" algo que se siente en la obligación de demostrar cuando está frente a otro espécimen del mismo sexo. Es muy adulador, no es precisamente culto pero esto no le supone un gran problema ya que lo arregla con desparpajo y mucha caradura.

".. él me respondió que el apellido más antiguo del mundo es Pérez. Y que Adán, el del paraíso terrenal, se llamaba Pérez, porque Dios le dijo: «Si comes fruta del árbol prohibido, Pérez- serás»."

 Por otra parte tenemos a Quin, también conocido como el abejorro rubio, cuya profesión no se deja en el libro demasiado clara. Su carácter es más romántico, más amable e incluso sus formas son más elegantes que las de Curro. Esta obra no destaca por un detallado perfil de sus personajes, que no tiene, sino por las burlas y la aparición a cada momento de situaciones, por completo, absurdas.

"Mrs. Adams, que se mete en todo, ha indagado los ires y venires del poeta y viene a contármelos. Dice que el abejorrito bebe los vientos por mí. Eso le ha dicho él mismo. Bebe los vientos. A eso le llaman en los Estados Unidos aerofagia y acaba por producir dolores de estómago. Y úlceras. Yo no tengo la culpa. Soy solo una pobre turista universitaria trabajando en su tesis."


La novela está escrita en lenguaje informal y narrada en primera persona por la propia Nancy. Tal vez por ello el lenguaje no es todo lo cuidado que en mi opinión debería ser. Otra cuestión sobre la que me gustaría llamar la atención es la forma en la que están escritas las cartas. Son diez cartas de extensión larga, en las que Nancy le cuenta a Betsy lo que ha hecho durante varios días sin ningún criterio ni orden. Por ello los temas no se tratan con profundidad y se salta de uno a otro con rapidez. Y a veces puede descolocar tener tanta información diferente sin ninguna relación entre sí.

Nancy usa estas cartas como herramienta para informar y enseñar a su prima el significado de todas aquellas palabras y jergas que va recopilando, que no aparecen en el diccionario y a las que ella intenta dar sentido. Es precisamente de estos errores de donde se desprende la mayor parte del humor de la obra.

"Un joven me miró despacio de pies a cabeza y dijo con cierto entusiasmo:
-¡Viva el glorioso movimiento!
Por lo visto quería hacer propaganda política..."


Debo confesar que en algunas ocasiones me he sentido identificada con Nancy. Yo no soy natural de Andalucía y hay algunos detalles que han escapado a mi alcance. Pero la esencia del libro no se ve trastocada por ello.

Aparecen otros personajes terciarios sin importancia pero que acaban influyendo en las experiencias de nuestra protagonista como por ejemplo el viejo verde, la religiosa devota, el burgués inútil, etc.

No quiero terminar la reseña sin indicar un dato curioso que nos comentan al principio del libro. Ramón J. Sender entra en la ficción novelesca como un amigo de Betsy que conoce por esta las cartas y, como las encuentra interesantes, decide traducirlas al castellano y publicarlas. El autor, por tanto, echa mano de un recurso que antes había empleado Cervantes: presentar al verdadero autor de la novela como un simple traductor o recopilador de textos reales escritos por un tercero.

En definitiva, La tesis de Nancy es un libro compuesto por diez cartas llenas por completo de humor, malentendidos y situaciones absurdas que conseguirán entretenernos, sacarnos alguna carcajada y sonrisa, divertirnos y con el que pasaremos un buen rato. 

"Me molesta hacer ciertas preguntas, porque hay gente a quien no le gusta contestar. Ayer me presentaron a dos muchachos en la calle de las Sierpes, y yo, que llevaba mis libros debajo del brazo y andaba con problemas de gramática, pregunté al más viejo: «Por favor, ¿Cómo es el imperfecto de subjuntivo del verbo airear?» El chico se puso colorado y cambió de tema. ¿Por qué se puso colorado?"


Para más información:




2 comentarios:

El rincón de Marlau dijo...

¡Hola! No conocíamos esta novela y parece diferente e interesante. Tal vez en el futuro le demos una oportunidad, cuando tengamos menos novelas pendientes. Muchas gracias por el descubrimiento. Un saludo.
Marta y Laura.

Marisa G. dijo...

Qué bueno es este libro. Dan ganas de leerlo de nuevo. Gracias por recordármelo. Besos

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